“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7)
Muchos hoy en día confunden determinación con terquedad. Pero para tener determinación hay que tener disciplina y convicción. Desecha esas cosas y te quedas sin herramientas para vivir una vida productiva. Muéstrame una compañía eficiente, progresiva, dinámica y organizada y estoy segura de que detrás existe un líder con determinación, disciplina y convicción. Lo mismo aplica a la vida espiritual. ¿Te falta determinación en establecer parámetros en tu vida basados en las Escrituras? ¿Eres negligente con sus responsabilidades como padre, hijo, empleado, o aun con tu estudio de las Escrituras y tiempo para el Señor? ¿Te rindes fácilmente y no terminas lo que empiezas o simplemente la pereza te gana? La victoria no se obtiene renunciando, tirando todo por la borda, sino con determinación, viviendo una vida coherente con la fe y dando testimonio de que con YHVH todo se puede. Shabbat Shalom