“YHVH es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1)
El primer versículo del Salmo 23 es quizás el más repetido y amado. Para muchos imaginarnos a YHVH como pastor no es familiar, pero para aquellos como David que vivían y viven en tierra de pastores, era y es normal. El trabajo de un pastor es de: alimentar las ovejas, llevarlas a buenos pastos, guiarlas, protegerlas y con frecuencia, salir a buscar a las perdidas o descarriadas. El trabajo de pastor regularmente era hecho por los mas chicos y David, el menor de 8 hermanos, era el encargado de las ovejas de su padre. David sabía que YHVH era su pastor, sabía que lo cuidaba, protegía y guiaba. David confiaba ciegamente en su pastor, estaba seguro que lo guiaría siempre en tiempos buenos y malos, que los supliría y daría descanso cuando fuera necesario, tenía total confianza y no temía darle el control de su vida, sabía que solo debía obedecerle y seguirlo a donde lo guiara. Hoy queremos pedirte Oh YHVH nuestro Elohim, la fortaleza, sabiduría, confianza, todo lo que necesitamos para como David, entregarte todo sin temor seguros de que nos guiarás al mejor pasto y allí nos sostendrás.