Gota Diaria - Junio 13/2019

Escrito por Rocio Salazar

“Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:9)

Cuando modifican el mensaje del Evangelio para hacerlo aceptable, destruyen el poder del mensaje en si.  Hoy predican muchos evangelios que hacen que la gente se sienta segura en una condición espiritual en la que sus vidas eternas están en peligro.  Aquellos que predican un evangelio tan diluido, y que promueven una vida espiritual tan fácil, son las piedras de tropiezo más grandes que existen hoy.   Antes de predicar el verdadero mensaje del Mesías, debemos liberarnos del temor al hombre, de la ansiedad de ser aceptados, o de las motivaciones erróneas como recibir recompensa, paga por el servicio — “¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de YHVH? ¿O trato de agradar a los hombres?  Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo del Mesías” — Gálatas 1:10.  No predicamos para complacer hombres (congregaciones), sino para servir a YHVH.  Nuestro objetivo no debe ser el convencer a la gente con nuestro mensaje, sino que respondan al mensaje del Mesías, no diluido, ni alterado, ni acomodado para el grupo social o circunstancias, sino lleno del poder de YHVH para salvación.