“Entonces Moisés subió al monte y una nube cubrió el monte… y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube” (Éxodo 24:15-18)
La paciencia es una de esos cosas difíciles de aprender y de practicar fielmente en nuestro diario vivir. Ojalá no tuviéramos que aprenderla, pero YHVH lo demanda de nosotros. La Escritura dice que Moisés espero seis días para que YHVH lo llamara. Sentado en el monte, solo esperando pacientemente. A veces creemos que podemos hacer lo que queramos y luego presentarnos delante de YHVH unos minutos en oración y esperáramos obtener respuesta inmediatamente. Pero no funciona así, no es tan simple. Si Moisés tuvo que esperar seis días ¿que nos hacer creer que nosotros recibiremos respuesta inmediata? Moisés se preparó seis días para poder experimentar la maravillosa presencia de YHVH en una forma tan íntima y real. No digo que tengamos que esperar seis o veinte o ni siquiera un días, quiero decir que no podemos vivir haciendo nuestra propia voluntad ignorando sus mandamientos y creer que YHVH está ahí, solo esperando nuestras órdenes para actuar y bendecirnos. Requiere más, requiere paciencia, fidelidad, sometimiento, y sobre todo obediencia. Pero no nos desanimemos, YHVH nos está preparando para cosas grandes. Sigamos esperando y buscando SU rostro, a SUS pies, Él saldrá a nuestro encuentro.