“Enséñame, oh YHVH tu camino, guíame por senda de rectitud” (Salmo 27:11)
A todos nos gusta tener todo bajo control. Eso nos da seguridad, nos hace responsables, según nosotros, y sobre todo, sabemos para dónde vamos. Pero cuando la vida cambia, por cualquier circunstancia; pérdida de empleo, enfermedad, pérdida de un ser querido, etc., y perdemos el control, solo nos queda entregárselo a YHVH. Pero claro, es más fácil culparlo de nuestras desdichas y tratar de recuperar el control. Para todos aquellos que hemos peleado con YHVH por el control de nuestra vida, ya es hora de levantarnos y renunciar a nuestros ídolos, a nuestras ataduras, a nuestros miedos y buscar la bendición de YHVH entregándole nuestra vida completamente. Es más fácil tener al volante a Aquel que ha hecho el mapa, que conoce todo el camino, que jamás ha fallado y que ha prometido nunca dejarnos ni abandonarnos. Si tomamos el control de nuevo, caeremos en otro abismo.