“Vosotros sois la luz del mundo, una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14)
Las Escrituras nos instan a despojarnos del viejo hombre y a revestirnos del nuevo creado según YHVH. Más no es un traje que nos ponemos o quitamos según nos convenga. Es el carácter del Mesías en nosotros que crece a medida que caminamos en la verdad. Es la Simiente incorruptible dándonos vida. Por eso, no pierdas ninguna oportunidad de mostrar a Yahushua en ti, la primera impresión es la más importante y no se logra a la segunda oportunidad. Recuerda que mientras más reflejes al Mesías, menos tienes que hablar, pues el mejor sermón que puedes predicar, es una vida llena de EL.