“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en YHVH” (Colosenses 3:3)
Si quieres vivir una vida plena, llena de victorias y feliz; tienes que morir. Morir al deseo de ser amada, amando. Morir a tus derechos; dándolos. Morir al anhelo de la amistad, siendo el mejor amigo. Morir a buscar tu propia felicidad haciendo feliz a otros. Morir a tu propia vida, poniéndola en las manos de YHVH y dejando que la muerte de Yahushua, te de vida. Morir para vivir, porque sólo la muerte da paso a la vida. Cuando mueres, es que de verdad vives y ya nada te ofende, nada te oprime, nada te preocupa, nada te desvela, porque has muerto y la vida que vives ahora, la vives en El, el Autor de la vida. Así que, cuando mueres para vivir, amas, perdonas, toleras, consuelas, confortas y ¡das de la vida abundante que has recibido!