“Tu ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas. Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos… Tú escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor… tú defiendes al oprimido, para que el hombre, hecho de tierra, no siga sembrando el terror” (Salmo 11:14, 17-18)
Padre, escucha la oración de tantos pueblos que hoy en día moran bajo gobiernos tiranos, explotadores y opresores. Guarda a tu remanente como a la niña de tus ojos, escóndelo bajo la sombra de tus alas. Dales la esperanza de tu pronto regreso y fortalécelos para que no desfallezcan. No permitas que hombres malvados y sanguinarios se enseñoreen de ellos, por tu misericordia, guárdalos.