“Adonai, tu has sido mi refugio de generación en generación” (Salmo 90:1)
“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? — Mateo 6:26. Creo que todos hemos leído este versículo muchas veces, y es hermoso, y nos gusta, pero… ponerlo en práctica a veces cuesta. La ansiedad es una de las cosas con las que más tenemos que luchar, es un ejercicio diario, es un reto diario, es una decisión que tenemos que tomar todos los días, nos dejamos llevar por la ansiedad o confiamos en YHVH. El Salmo 118:17 dice: “No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de YHVH”. Para poder vivir tenemos que morir a nosotros mismos, a nuestro ego, a nuestro deseo de hacer las cosas a nuestra manera, a creer que lo sabemos todo. Morir significa rendirnos, levantar los brazos al cielo y decir, “me rindo”, no puedo solo, sin Ti YHVH es imposible. Buscar el Reino de YHVH y todo lo demás será añadido, es una realidad, pero para vivirla necesitamos ejercitarnos en ello. Es diariamente que buscamos el Reino, es día a día que nos rendimos, es paso a paso que confiamos, es minuto a minuto que buscamos Su rostro y confiamos que El está en control y que estar en Sus manos es el mejor lugar para estar. Shalom