“Puesto que el Mesías ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (1 Pedro 4:1)
La creencia común es que el sufrimiento no es bueno. Hacemos todo lo posible para evitarlo. Claro que si sufrimos por haber hecho algo incorrecto, es justo. Pero YHVH permite el sufrimiento en nuestra vida con el propósito de moldearnos — “los probaré como se prueba el oro” — Zacarías 13:9. El nos lleva más y mas lejos de los viejos hábitos y más y más cerca de El. Esto toma tiempo, es un proceso, pero es un proceso hacía el progreso espiritual. Cambia nuestros deseos, nuestro comportamiento, nuestros pensamientos — “Porque Elohim es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” — Filipenses 2:13. Nada cambia más la vida que el dolor y el sufrimiento. Las lecciones aprendidas en el piso, donde no queda mas hacía donde mirar, que hacía arriba buscando Su mano para levantarnos, son las lecciones que verdaderamente producen en nosotros el carácter del Mesías. Ante el sufrimiento siempre tendremos dos opciones: rebelarnos contra YHVH o rendirnos a El. El rebelarnos nos trae mas sufrimiento y amargura, el rendirnos nos garantiza salir de la situación, tal vez golpeados pero mas cerca de El. Somos una obra en construcción, bajo la poderosa mano de YHVH. Dejemos que use las herramientas que quiera, El sabe lo que es mejor para nosotros.