“Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo” (Génesis 22:10)
Abraham había llegado a un punto en su vida en el que creía completamente que YHVH podía hacer cualquier cosa. Isaac era un milagro y Abraham sabía que YHVH cumpliría Su promesa, aunque sacrificara a Isaac. YHVH sabía que Abraham estaba listo para demostrar su fe y obediencia, sabía que para Abraham El era primero. También sabía que le estaba pidiendo lo más valioso que Abraham tenía. Debemos ver está historia en nuestra vida. YHVH nos dice: Toma lo que más amas y sacrificado en la montaña que yo te mostrare. Toma tus sueños, tus hijos, tu esposo(a), tu reputación y fama, tus posesiones materiales, tu trabajo, tu empresa, tu futuro, y pon todo en el altar y sacrifícalo. La prueba es demostrar que YHVH es primero y actuar de acuerdo con esa convicción. Si decimos que amamos a YHVH pero no entregamos lo que mas amamos, estamos mintiéndonos a nosotros mismos y a YHVH, si decimos que confiamos en El, pero no queremos entregarle nuestro futuro, nos estamos engañando a nosotros mismos. Hay un altar en la vida de todo creyente, es el altar donde se nos pide sacrificar nuestros sueños, planes y esperanzas. La vida no es acerca de nosotros, es acerca del propósito de YHVH a través nuestro. Tomemos el cuchillo y sacrifiquemos todo lo que nos pida. Dejemos que nos de otra vida, otra dimensión, nuestro futuro siempre debe venir de Su mano.