“YHVH, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Elohim mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio” (Salmo 18:2)
Cuando le pides a los niños judíos que describa a Elohim, ellos usan palabras como: roca, fortaleza, agua en el desierto, fuego, refugio, etc. Cuando le pides a un cristiano que describa a Elohim, dice: omnipotente, omnisciente, invisible, etc. La diferencia muestra la influencia cultural, la mentalidad hebrea vs la mentalidad greco-romana. Necesitamos recobrar nuestras raíces espirituales para poder apreciar la grandeza de YHVH. David conocía el poder de YHVH en Su creación. No necesitamos ir muy lejos, solo miremos las estrellas en la noche, los atardeceres, la vegetación, escuchemos el canto de los pájaros en la mañana, dejemos de fijar nuestros ojos en el concreto de la creación humana y enfoquémonos en ese horizonte que nos muestra el esplendor de YHVH y su mano de poder creando un lugar para Su pueblo. El significado pictórico de la palabra ABBA = Padre, son dos carpas unidad por una estaca, dentro de las cuales está toda la provisión material y espiritual de un padre para su hijo. Así que cuando pensemos en nuestro ABBA, digamos que El es: nuestra roca, fortaleza, refugio, el agua que sacia nuestra sed, el pan que sacia nuestro cuerpo, la sombra que nos protege cuando el calor de la tribulación arrecia, El es todo lo que necesitamos para cruzar el desierto camino a nuestra tierra prometida, no necesitamos mas. Shalom.