Gota de Amor - Enero 5/2017

Escrito por Rocio Salazar

“Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva.  ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jeremías 4:14)

 

Cuando la persona acepta el diagnostico de que tiene un corazón enfermo, pero opta por remedios alternos a la cirugía, busca llegar a Canaan como un mercader, por los panes y los peces, no aceptando el proceso normal para que la Torah sea implantada en su corazón y se lleve a cabo la transformación que a través de la humillación lleva al hombre a rendirse a su Creador.  Siempre buscará un chivo expiatorio demostrando el deprimente estado de su corazón, queriendo recibir los beneficios de Canaan viviendo en Egipto.  Es así como  hoy en día escuchamos frases como: “Es la vida que nos merecemos”  “Pida con fe y lo recibirá”  “Solo crea”, etc.  El pueblo cristiano está enfermo viviendo una vida con falsas expectativas, creyendo que agrada a YHVH ajustando sus vidas al sistema y no a los parámetros de YHVH.