“Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí” (Números 33:15)
Durante su peregrinaje por el desierto, hasta ahora, YHVH había estado trabajando con el pueblo, creando circunstancias y eventos que debían preparar a Israel para la cita en el campamento número once. En cada privación física, en cada encuentro con el enemigo, la presencia y el poder de YHVH estuvo ahí con ellos protegiéndolos y proveyéndolos. Estas negativas circunstancias que Israel vio como problemas y tribulaciones, exigiendo muchas veces que YHVH las quitara, no eran más que, “campos de reclutamiento espiritual”, destinados a fortalecerlos y prepararlos. Si Israel hubiera enfrentado esos problemas con mas gracia y sumisión, hubiera estado mejor preparado para cuando el SANTO ELOHIM descendiera del monte a hablar con ellos. Nadie esta excepto de tribulaciones y problemas, pero es lo que hagamos en esos momentos que marca la diferencia. Podemos tratar de solucionarlos a nuestra manera o confiar en YHVH y su guía. Israel llegó al Sinaí tres meses después de haber salido de Egipto, escasas doce semanas llenas de milagros y provisión divina, sin embargo tanto Israel en ese tiempo como nosotros hoy en día cuando enfrentamos una nueva dificultad, tendemos a olvidar QUIEN nos sacó de la última.