Gota de Amor - Diciembre 7/2016

Escrito por Rocio Salazar

“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto… Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra YHVH” (Éxodo 16:2-8)

 

El peligro de la murmuración es que es el inicio de la apostasía.  Cada que el pueblo enfrentaba un problema en vez de ir a YHVH, iba a Moisés con críticas, acusaciones y murmuraciones.  YHVH había movido al pueblo de un lugar de reposo – Elim,  a uno con dificultades – Desierto de Sin (espinas).  Así es como nuestro Padre Celestial frecuentemente trabaja con nosotros, porque necesitamos ser enfrentados a las fortalezas del Egipto espiritual (mundo y su sistema) que aún hay en nuestro corazón.  Si YHVH le hubiera preguntado al pueblo en Elim: ¿qué hay que les impida adorarme con todo su corazón, alma y mente? Seguramente hubieran dicho: NADA.  Igual hoy; ¿qué hay que nos impida adorarlo y amarlo con todo nuestro corazón, alma y mente?  Tal vez muchos digan cómo pudo haber dicho Israel, nada, pero dos pasos más adelante murmuraron.  Nosotros, al igual que ellos, no tenemos la más mínima idea de lo que realmente hay en nuestro corazón hasta que somos probados y enfrentados a esos gigantes que nos  impiden seguir a Elohim como el manda.