Gota de Amor - Diciembre 3/2016

Escrito por Rocio Salazar

“Salieron de Mara y vinieron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí” (Números 33:9)

 

Fue el lugar donde el pueblo se fortaleció después de la dificultad en Mara.  Fue la quinta parada desde que Israel salió de Egipto, y la segunda después de cruzar el Mar Rojo.  Doce fuentes de agua – doce tribus – doce cimientos en la nueva Jerusalén – doce puertas para entrar a la ciudad del Gran Rey – Apocalipsis 21:12-21) – Salmo 114.  En Elim, YHVH le estaba mostrando a Su pueblo lo que la promesa a Abraham significaba.  “Haré de ti una nación grande… serán benditas en ti, todas las familias de la tierra”.  Israel como nación  debía mostrarle al mundo la gloria de YHVH, debía enseñar la Torah, debía compartir la fuente de agua que brotó de la Roca – Yahushua.  Pero no fue así – “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” – Jeremías 2:13.  Cuando Yahushua llegó, encontró un pueblo dividido, corrupto y alejado de la Torah.  Durante todo su ministerio enseñó Torah, magnificó y engrandeció la Torah.  Pero, después de Su partida, el pueblo se mezcló y dejo que la filosofía griega y el paganismo romano tomara la Torah y la echara a la basura reemplazándola con sus filosofías y falsas interpretaciones que prevalecen en la iglesia hasta el día de hoy.  Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, los profetas y Yahushua, fueron reemplazados por Sócrates, Platón, Orígenes, etc. la lista es interminable.  Hoy en día los mensajes de Isaías, Jeremías, Joel, etc. son usados como mensajes personales irrelevantes a la situación y no para advertir al pueblo y prepararlo para el eminente regreso del Mesías.  Los profetas de hoy son hombres ambiciosos, hambrientos de poder y fama.