“Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal” (Isaías 56:2)
Por naturaleza nos gusta festejar. El Shabbat, nos provee el momento para ello. Celebramos y nos gozamos en la creación de YHVH, pero adoramos al creador no Su creación. El Shabbat nos ofrece esa realidad espiritual que cambia la forma como vemos a YHVH. Nos pone en la modalidad de adorar y no pedir, nos da la oportunidad de centrarnos en YHVH y no en nosotros mismos. YHVH creó al hombre con el anhelo por buscar a Elohim, como la planta que busca la luz y el agua. Es por eso que todos de alguna manera, buscan un dios, ya sea en imágenes o los dioses del sistema que gratifican el ego, pero el anhelo de YHVH es que le conozcan, que lleguen a El y tengan una relación de Pacto con el verdadero Creador y Redentor, el Elohim del Universo. Por eso, YHVH ordenó el Shabbat - Reposo, como señal de Pacto por todas las generaciones — “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por Pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel” — Éxodo 31:16-17. ¡Shabbat Shalom!