“De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas” – Juan 10:7
En el antiguo oriente, cuando una persona sabía que alguien vendría a su casa y quería recibirlo con honores, efectuaba un sacrificio y derramaba la sangre en el umbral de su casa. La sangre en el umbral era tomada por el visitante como una invitación a pasar por el umbral y entrar en un pacto de hospitalidad con el dueño. Por siglos, los pactos en oriente han sido ratificados con el derramamiento de sangre. Mientras en occidente, la sangre es tomada como signo de muerte, en oriente es signo de vida – “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” – Levítico 17:11. Me he dado cuenta que hay muchos principios y prácticas profundas en las Escrituras que nosotros como occidentales no entendemos, simplemente porque nuestra mente moldeada por la cultura greco-romana, e ignorante del pensamiento oriental no las alcanza a comprender. El Pacto del Umbral, es una de dichas prácticas, y entenderla es fundamental para ver la profunda revelación que encierra la Pascua en el cumplimiento de la obra Redentora de nuestro Mesías Yahushua.