Hoy al atardecer empieza la Fiesta de Trompetas, Yom Teruah. Día de aclamación. Al final del verano, el día primero del mes séptimo, el pueblo debía sonar el shofar, debía prepararse, estar listo para presentarse delante de YHVH. La Fiesta de Trompetas es maravillosamente profética. Estamos viviendo tiempos sin precedente, nunca antes la humanidad había tocado fondo tan profundamente. Estamos viviendo en una sociedad colapsada, sin valores, sin principios, sin temor de Elohim. Estamos viviendo tiempos donde a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo, donde aquellos que siguen la Torah, viviendo bajo los parámetros de YHVH, son perseguidos, llamados racistas y terroristas. Pero la trompeta está sonando y todos, sin excepción, tendremos que pasar bajo la vara, todos tendremos que dar cuentas, nadie vive para si, ni muere para si. Finalmente el hombre tendrá que aceptar que el no es el centro del universo. “Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la Torah de YHVH permanece para siempre” — 1 Pedro 1:24-25. En un Yom Teruah no muy lejano, veremos a nuestro Rey regresar con toda su gloria a establecer Su Reino.