Padre Eterno, ayúdame a seguir. La vida aquí no es fácil y si quito mi mirada de ti, me rindo. Así, que, YHVH, cuando mi cuerpo se debilite, cuando mis piernas flaqueen, tómame en tus brazos, levántame, fortaléceme, y ponme en pie de nuevo. YHVH, ayúdame a seguir, cuando sienta que la carga es muy pesada, cuando el mundo sin ti, me parezca más atractivo que servirte, cuando mis prioridades invierta y en mi ignorancia me de contra las paredes; ahí, Padre, tómame de nuevo y lléname de paz, calma mi corazón con tu óleo de amor y ponme en pie de nuevo. No te pido que muevas la montaña, sino, que me des fuerzas para subirla. No te pido caminar sobre las aguas, sólo: Adonai, ayúdame a seguir.