Ser siervos de Elohim implica que vamos a vivir bajo Sus parámetros, y que nuestras prioridades serán determinadas por ellos y no por los parámetros del mundo. Los dos son incompatibles. En el mundo o sistema, se vive de acuerdo a los deseos de la carne, indulgente con todo lo material, promoviendo la auto-gratificación, siguiendo la corriente del mundo la cual proclama que cada uno es el centro de su universo y puede decidir lo que es bueno o malo. Nuestro Mesías nos dice todo lo contrario, El nos manda a poner a Elohim primero y nosotros de último, nos dice que debemos amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra alma. Es como enlistarnos en el ejército, todo soldado debe ser entrenado, así también para ser siervos de Elohim debemos entrenarnos espiritualmente. Y sabremos que nos estamos fortaleciendo espiritualmente cuando seamos menos atraídos por las cosas del mundo, cuando empecemos a comprender más profundamente verdades de la Torah y a aplicarlas a nuestra vida, cuando nuestro discernimiento espiritual sea más agudo y distingamos claramente ideas y comportamientos justos. Cuando obedecer a Elohim sea nuestra prioridad.