Según la tradición hebrea, el sexto mes también representa el tiempo después de que los Israelitas cometieron el pecado de idolatría del “becerro de oro”. Los 40 días de Teshuvá son los días que Moisés pasó en el monte Sinaí preparando las segundas tablas de “Las Diez Palabras” (Mandamientos). Aparentemente, Moisés subió al monte el día primero del mes sexto y descendió 40 días más tarde, el día 10 del mes séptimo o sea en Yom Kippur (Día de la Expiación). Los 30 días del mes sexto, próximo a terminar, han sido días de reflexión, de auto-examen personal en preparación para la llegada de nuestro Mesías. Desafortunadamente, a pesar de todas las advertencias proféticas y del tiempo de Teshuvá que hemos tenido, muchos al igual que las vírgenes necias, no han prestado atención, han sido negligentes y sus lámparas están sin aceite, vacías, porque ellos están más absorbidos por el sistema que por la realidad del juicio eminente que como Pedro dijo “es tiempo de que el juicio comience por la casa de Elohim; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al Evangelio de Elohim? – 1Pedro 4:17. Estemos siempre listos porque no sabemos el día ni la hora.