Gota de Amor - Diciembre 16/2012

Escrito por Rocio Salazar

 

“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación.  Era invierno.  Y Yahshua andaba en el Templo por el pórtico de Salomón” (Juan 10:22-23)

Yahshua por lo regular solo frecuentaba Jerusalén en las fiestas de peregrinaje, Pascua, Shavuot y Sukot, pero aquí lo vemos en el Templo durante Jánuca.  Jánuca significa “Dedicación” y es la conmemoración de la revolución Macabea, la cual destronó las fuerzas Helenas y finalizó con los Macabeos Rededicando el Templo.

El significado para nosotros creyentes es profundo.  Cuando celebramos Jánuca, no solo estamos celebrando la victoria del pasado, sino una que pasara en el futuro y que de hecho ya está pasando.  La historia de Jánuca es la historia de la luz creciendo en la oscuridad.  Donde hay pueblo de la Torah, también hay oscuridad tratando de destruirlo.  Pero el milagro de Jánuca es que la luz no se apagó, sino que creció.  La historia de Jánuca, es la historia de la guerra entre el helenismo y la Torah.  Helenismo es el lenguaje del humanismo, de la filosofía, teología y relativismo.  La Torah es el lenguaje de YHVH, sus mandamientos e instrucciones, de la revelación. Esta batalla se está dando hoy en día.  Donde llegue el cuerpo del Mesías, ahí empieza una revolución de Jánuca.  El regreso a la Torah no es una moda, fenómeno o corriente.  Es la congregación del Mesías retomando el Camino que perdió hace años.  Está ocurriendo en todo el mundo y es imparable.  Es una Jánuca arrolladora, es la Rededicación del Templo del Mesías que somos nosotros.