Guardar nuestro corazón – el centro de nuestro sentimientos y deseos – este dictamina hasta cierto punto la forma como vivimos, porque siempre, de alguna manera u otra, tratamos de hacer aquello que disfrutamos. Las Escrituras nos instan a guardar nuestro corazón por encima de todo, a concentrarnos en aquellas cosas y actividades que nos mantengan en el camino correcto con Elohim, guardando Sus mandamientos, estatutos y preceptos. Asegurémonos que nuestros afectos nos lleven en la dirección correcta. Pongámosle barreras a los deseos del corazón, que el cerco de la Torah lo guarde, pongamos bozal a la boca, freno a la lengua. No vayamos detrás de todo lo que nos parezca bueno a nuestros ojos, puede no ser bueno para el alma y el espíritu. Mantengamos nuestros ojos fijos en el objetivo final – la tierra prometida. No nos desviemos – “No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal” – Proverbios 4:27. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo YHVH, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” – Jeremías 17:9-10.