Gota de Amor - Septiembre 29/2013

Escrito por Rocio Salazar








“El octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a YHVH; es fiesta ningún trabajo de siervo haréis” (Levítico 23:36)


Cada año durante una semana celebramos la Fiesta de Sukkot. En la antigüedad en Jerusalén, durante los siete días de la Fiesta, se sacrificaban en total 70 toros. Esto según los antiguos, correspondía a las 70 naciones del mundo, pues el templo no era solo para Israel. Cuando el rey Salomón construyo el templo, le pido a YHVH que oyera también la oración y plegarias de los extranjeros que iban al templo – 1Reyes 8:41-43. Y el profeta Isaías llamó al templo “casa para todas las naciones” – Isaías 56:7. Y entonces, al final de Sukkot, YHVH agregó un día especial. Este día es llamado Shmini Atzeret, literalmente el “Octavo Día de Reunión”. En ese día, sólo se sacrificaba un toro. Según los antiguos ese toro representaba al pueblo de Israel, quien en ese día era llamado a pasar en intimidad con YHVH. Es como cuando haces una fiesta para mucha gente y al final cuando todos se están yendo, le pides a los más íntimos quedarse un poco más para disfrutar de lo mejor. La Fiesta de Sukkot ha terminado, un año más ensayando el regreso de nuestro Amado. Hoy es el “Octavo Día”, disfrutémoslo en intimidad con EL.