“Otra vez Yahshua les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Durante la Fiesta de Sukkot, los sacerdotes encendían cuatro enormes candelabros. Al encender los candelabros, se daba inicio a la celebración del “Gran Hosanna”. La celebración duraba hasta la madrugada, con música, danza y regocijo. Se dice que Jerusalén era una luz en la montaña, que no había patio en Jerusalén que no estuviera iluminado por la luz del templo. Yahshua dijo que El era la luz del mundo. YHVH ama la luz, creo la luz, emana luz. Las lámparas con aceite producen luz para quien la lleva y para los que están a su alrededor. Yahshua también dijo: “Vosotros sois la luz del mundo…” – Mateo 5:14. La luz de YHVH en nuestras vidas, viene del Ruaj Hakoddesh, nuestro aceite debe quemar y dar luz a todos aquellos que YHVH ponga a nuestro alrededor, debemos ser luz en este mundo de oscuridad. Pero la decisión de encender las lámparas es nuestra. El Ruaj ha sido dado a todos, pero solo los sabios mantendrán la lámpara encendida con suficiente aceite, obtenido en su diaria comunión con el Padre de la Luces. Preparemos nuestro corazón con Su luz, que todo el mundo lo vea, a media noche, cuando el novio aparezca, nuestro gozo será inimaginable.
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