En tiempos antiguos, la vida se desarrollaba alrededor de fuentes de agua viva. Aun las rutas de los viajeros eran paralelas a las fuentes de agua. Donde hay agua, hay vida. El hombre y el animal pueden vivir muchos días sin comida, pero pocos sin agua. Elohim es la fuente de agua viva.
Dicen que aun, hoy día, se pueden ver los huecos de las cisternas cavadas por los israelitas, huecos que con la más mínima fisura, perdían toda el agua. Esta es una imagen del pueblo que es alimentado por Elohim y no actúa según el Ruaj, sino según sus propios deseos. Pero YHVH nos llama como dice Isaías 12:3 a “sacar con gozo aguas de la fuente de la salvación”. Necesitamos esta fuente de agua viva no solo para vivir, sino para compartir con otros que mueren de sed – Isaías 41:17 – “Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua…”. Esta es la situación actual de mundo. La gente es espiritualmente pobre. No tiene nada. Sus ídolos y falsos dioses del sistema son cisternas rotas que en vez de refrescarlos secan más su alma. Pero Isaías 41:17 continua: “… Yo YHVH los oiré, Yo el Elohim de Israel no los desampararé” – Elohim quiere usarnos para llevar esa agua viva a un mundo que muere de sed. Tenemos que permanecer conectados a la fuente y estar dispuestos a ser canales a través de los cuales, el agua viva fluya para otros. “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca” – Isaías 41:18.