Hace unas cuantas décadas, la religión o fe era generalmente vista como algo bueno, aun por aquellos que profesaban no tener ninguna fe o religión. Al mismo tiempo, muchos se consideraban cristianos o creyentes y creían que todo lo que conllevaba serlo, era observar unas cuantas reglas religiosas o tradicionales y hacer el bien de vez en cuando. Pero, hoy en día, hacer una declaración personal de fe puede exponernos al ridículo o ser tomado como un acto de hostilidad y racismo. ¿Debería esto sorprendernos?, no. ¿Preocuparnos?, tampoco. ¿Deberíamos estar preparados?, si. Si sientes que ya no encajas en el mundo que se mueve a tu alrededor, es porque no encajas. Pero esto no es una excusa para separarte de todo y todos completamente, ya que estamos llamados a estar en el mundo, ser luz del mundo, sal del mundo, mas no ser parte de ese mundo. La sal preserva y da sabor pero la gente prefiere los sitios corruptos. La luz expone lo oculto del pecado, por consiguiente la maldad prefiere la oscuridad y odia la luz. Así, que, no nos preocupemos, seamos sal y luz así nos ridiculicen, odien o vituperen.