Gota de Amor 3-jul-10

Escrito por Rocio Salazar

“Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios” (Salmo 21:2)


El deseo de mi corazón es la salvación de mi familia, de todos aquellos que amo, del pueblo judío, y estoy segura que es el deseo de ustedes también.  Y ¿cuantas veces hemos llorado por aquellos que una vez conocieron la verdad y caminaron en ella y ahora se encuentran a millas de distancia del Padre?  Sin embargo no podemos dejar de orar, así pasen los años y pareciera que el tiempo nos robara la fe, tenemos que seguir y creer no podemos subestimar el poder de la oración. “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).  Hace 2.000 años Pablo oró: “el anhelo de mi corazón, y mi oración a Elohim por Israel, es para salvación” (Romanos 10:1).  Ahora dos mil años después, esa oración está siendo contestada de una forma sorprendente, nunca antes el pueblo judío había estado tan interesado en Yeshua como ahora y nunca antes tanto judío había aceptado a Yeshua como su Mesías como hasta ahora.  Obviamente, no podemos esperar dos mil años para que los nuestros sean salvos, pero tenemos que creer que nuestras oraciones no son en vano, y que nuestra fe en Yaweh siempre será recompensada.  Elohim conoce nuestros deseos y el llanto de nuestro corazón, no nos rindamos.