Era la viuda de un profeta cuyos hijos iban a ser tomados como esclavos, y estaba pidiéndole ayuda a otro profeta conocido de su marido, pero Eliseo no sabía como ayudarle. Hay necesidades obvias y fáciles de discernir, como: no tener vivienda, ni alimento, ni libertad, pero hay otras escondidas en lo profundo del alma y del espíritu. Diariamente conocemos gente con estas necesidades, pero no escuchamos su llanto. La solución era difícil de encontrar, pero la buena noticia para la viuda era que aunque su necesidad no había sido vista ni oída por la gente, Elohim había provisto una salida; todo lo que se necesitaba era un puente entre la provisión de Elohim y su necesidad, y la provisión era el profeta Eliseo y una vasija vacía. Elohim es soberano y puede usar cualquier cosa para cumplir Sus propósitos, pero usualmente necesita un puente que conecte Su provisión y la necesidad de aquel que llora por ayuda. Tú puedes ser ese puente entre la necesidad de alguien y la provisión de Elohim, puedes ser el profeta o la vasija. Este día puedes hacer la diferencia en la vida de alguien, en la situación de alguien. Hoy puedes tener el privilegio de ser una vasija usada para la honra y gloria de Elohim.