Mirar un águila volar es maravilloso. No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan. La dueña
del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo. Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas. La Escritura nos dice que si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en Yaweh y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta. Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso. Los caminos de Yaweh son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores. Así, que, si queremos movernos hacía adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a Yaweh, confiar en El, en Su tiempo, y hacer solo lo que El nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El. Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos, trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer. Esperemos en Dios, Yeshua dijo que su carga era ligera y liviana.