La Escritura dice que aquellos que buscan a Dios lo hallan, cuando lo buscan con todo su corazón. El anhela que lo conozcamos, ha provisto todo lo necesario para que lo hallemos, y está listo a respondernos. El se revela a través de Su maravillosa creación. Un proverbio popular dice: “detrás de la intrincada maquinaria de un reloj, hay un experto relojero”. Es imposible contemplar el orden de la creación y creer que no hay alguien maravilloso, poderoso, sabio, detrás de ella. Cuentan de un hombre ateo que subió una empinada montaña llena de nieve, halló una catarata congelada y ante semejante belleza, cayó de rodillas y adoró a Dios. Pero, además de la creación, Elohim ha provisto la forma perfecta para que lo conozcamos, nos ha dado a Su hijo, el Mesías quien es la imagen del Elohim invisible, quien nos revela el amor del Padre, trayéndonos sanidad y restauración a nuestras vidas. Cuando Yeshua es Salvador y Señor de nuestra vida, el Padre envía Su espíritu que nos guía, nos revela Su gloria, nos permite conocer el carácter del Padre, nos enseña a escuchar Su voz y nos muestra como tener una comunión con El. Pablo contó todo como basura por la gloria de conocer a Yeshua.