Noviembre 24 de 2009
Cuando Yahshua les dio a sus discípulos la Gran Comisión, les ordenó que siguieran su trabajo diciendo:
“Toda autoridad en el cielo y en la tierra me ha sido dada. Por tanto, vayan a hacer discípulos, a gentes de todas las naciones, dándoles la inmersión en mi Nombre. Y enséñenles a obedecer todo lo que le he ordenado. Yo estaré con ustedes, si, hasta el fin de la época” (Mateo 28:18b-20 Biblia Kadosh)
En otra ocasión les dijo:
“Cuando vayan por todo el mundo, proclamen las Buenas Noticias a toda creación. El que confíe y se sumergido, será salvo, el que no confíe, será condenado” (Marcos 16:15b-16 Biblia Kadosh) Estas no son dos relatos variantes del mismo evento. Yeshua emitió la primera declaración, la Gran Comisión, al lado de la montaña en algún sitio a lo largo de la costa occidental del mar de Galilea. En contraste, el dio la segunda declaración reportada en Marcos, justo antes de su ascensión en el Monte de los Olivos al este de Jerusalén.
La diferencia entre las dos órdenes, es crucial. Mientras la Iglesia ha logrado predicar el Evangelio y así cumplir lo ordenado por Yeshua en Marcos, ha fallado miserablemente en cumplir la Gran Comisión. Para entender como, primero hay que entender lo que dijo Yeshua.
La Gran Comisión contiene dos términos claves sin los cuales uno no puede apreciar lo corta que se ha quedado la Iglesia en su cumplimiento. Esos dos términos: discípulos y enseñar, dicen mucho a cualquiera que se atreva a cuestionar la infundada presunción de la Iglesia de que todo está bien. Estos dos términos describen la forma como el Mesías Yeshua esperaba que la Iglesia perpetuara el mensaje que El proclamó.
Yeshua esperaba que un “Maestro” apto hiciera “discípulos” y les “enseñara” La Enseñanza (Doctrina) que El le había enseñado a sus propios “discípulos”. Se esperaba que estos nuevos discípulos estudiaran ávidamente las Enseñanzas hasta que estuvieran aptos para enseñarla a otros discípulos.
Yeshua quería que su Iglesia (congregación) fuera una cadena irrompible de Maestros y discípulos que se extendiera desde Su propio día hasta el día de Su regreso. Pero no ha sucedido así.
No se deje engañar, si la historia de la Iglesia no revela nada más, claramente es un testimonio mudo que se levanta apoyando el hecho de que la Enseñanza de Yeshua se perdió en algún lugar a lo largo del camino.
EL RABINO
Los autores de los cuatro Evangelios confirman que Yeshua era ampliamente reconocido como “Rabino”. Muchos los llamaban así: sus discípulos (Juan 4:31; 6:25; 9:2; 11:8); Pedro (Marcos 9:5; 11:21); Natanael (Juan 1:49); María (Juan 20:16); los discípulos de Juan (1:38 y 3:26) y Judas (Mateo 26:25 y 49; Marcos 14:45).
Si le sumamos a estos el número de aquellos que usaban el término Griego para Rabino en vez del Hebreo, escribas, fariseos, recolectores de impuestos y otros miembros del público en general que también reconocían a Yeshua como Rabino (Mateo 8;19; 9;11; Marcos 10:17; 12:14; Lucas 3:12). Aún Nicodemus quien era Rabino, se dirigió a Yeshua como Rabino en una ocasión (Juan 3:2). Pero exactamente ¿qué nos dice ese titulo sobre la comisión de Yeshua hacia los apóstoles?
Rabino es un término Hebreo / Arameo que generalmente significa “Maestro” como lo dice Juan en su evangelio (Juan 1:38). Pero Rabino no era un maestro en el sentido moderno de la palabra. El Rabino buscaba reproducirse en cada uno de sus aprendices, lo que es el significado real de la palabra “discípulo”.
Los discípulos siguen a su Rabino con el propósito específico de aprender sus enseñanzas. Pero también buscan imitar el estilo de vida del Rabino bajo el cual están estudiando. Como lo dijo Yeshua, la más sublime aspiración de un discípulo, es llegar a ser como su maestro.
“Un talmid (discípulo) no es mayor que su Rabino, un esclavo no es mayor que su Amo. Es suficiente para un talmid que llegue a ser como su Rabino, y un esclavo como su Amo” (Mateo 10:24-25ª).
“Un talmid no está por encima de su Rabino; sino que cada uno cuando esté completamente entrenado, será como su Rabino. (Lucas 6:40)
La relación maestro/discípulo que proveyó las bases para la práctica de los rabinos judíos en el tiempo de Yeshua, se origino con los filósofos de la antigua Grecia. Homero fue considerado por los filósofos griegos como “el maestro de toda Grecia”. Sócrates, quien vino muchos siglos después, fue llamado “el más grande discípulo de Homero” revelando que uno no tenía que aprender directamente del maestro para ser su discípulo.
Sin embargo, Sócrates, desprecio la aplicación del término “maestro” y “discípulo” a la relación que el tenía con sus propios estudiantes. El rehusó aplicar el término “enseñanza” a su propia dogma, aunque otros lo hicieron porque no podían determinar que era el.
Sócrates buscó instituir un nuevo orden. El quería desarrollar en sus estudiantes un compromiso al tema enseñado sin el correspondiente compromiso a el mismo como su maestro. Sus métodos, finalmente, sobrevivieron como las bases para la relación moderna de maestro/discípulo. Pero con muy poco en común con la relación normal de maestro/discípulo de esa época.
Como pueden ver por la aversión de Sócrates al sello, el maestro antiguo era más que una fuente de conocimiento, era también el modelo tras el cual el discípulo trazaba su vida. Y aunque Sócrates halló en Plato y en Aristóteles un tipo de defensores de su nueva práctica, la relación antigua de maestro/discípulo continúo en muchos círculos en la Grecia antigua.
Algún tiempo, antes del nacimiento de Yeshua, los Fariseos judíos adoptaron la antigua relación Griega maestro/discípulo como medio para defender la religión judía contra la invasión de la filosofía Griega. Fue una táctica de pelear con la misma arma. Ellos adoptaron la práctica de los mismos filósofos cuyas enseñanzas eran temidas. Como resultado, para cuando Yeshua llegó, la relación maestro/discípulo era parte ya establecida del judaísmo.
Los “escribas” mencionados en los Evangelio eran los rabinos, atrayendo sus discípulos del grupo mas grande, los fariseos. Pero los escribas y fariseos se consideraban ellos mismos discípulos de Moisés, cuya Enseñanza, según proclamaban ellos, la estaban perpetuando. Como se lo dijeron al hombre ciego que fue sanado por Yeshua.
“Tu puede ser que seas su discípulo, pero nosotros somos los discípulos de Moisés” (Juan 9:28b)
Eventualmente, la enseñanza de los rabinos judíos fue escrita en la literatura judía - los Mishnah, Tosephta, Talmud y los Midrashim. Todos estos juntos conforman la base del judaísmo moderno.
Muchos cristianos hoy en día están enamorados de lo que encuentran en la literatura rabínica. Aparentemente no son concientes que el judaísmo en su raíz, continua siendo la religión que Yeshua atacó con tanta vehemencia por su adherencia a una falsa doctrina. El vio en ella un caso bien definido del ciego guiando a otro ciego (Mateo 15:14). Era y continua siendo, una religión basada en preceptos de hombre, como se lo dijo Yeshua a los fariseos cuando retaron su enseñanza.
“Hipócritas, Isaías estaba correcto cuando profetizo acerca de ustedes: este pueblo me honra con los labios, pero sus corazones están muy lejos de mí. En vano es su adoración por mí, porque enseñan como Torah, mandatos de hombres” (Mateo 15:7-9)
“Cuando Yeshua termino de decir estas cosas, la multitud se quedó atónita por la manera en que enseñaba; porque no los instruía como los escribas, sino como uno que tiene autoridad” (Mateo 7:28-29)
“Todos estaban atónitos y comenzaron a preguntarse el uno al otro: ¿Qué es esto? Una nueva enseñanza, una con autoridad” (Marcos 1:27)
LA ENSEÑANZA (DOCTRINA)
Desafortunadamente, la teología cristiana ya no está basada en la Enseñanza de Yeshua. Está basada principalmente en las epístolas de Pablo y en un grado menor en los otros escritos del Nuevo Testamento. Se aferra poco en las Escrituras del Antiguo Testamento. Muchos teólogos intelectualmente honestos reconocen estos hechos auto-evidentes, aún, hablan de lo que según ellos es la contradicción básica entre la enseñanza de Pablo y la de Yeshua, como si Pablo hubiera buscado establecer su propia religión. Otros, contrastan los dos Testamentos, proclamando que el Antiguo Testamento pertenece a la vieja era de la “ley” y que el Nuevo Testamento a la de la “gracia”, minimizando de esta forma la necesidad para los cristianos de entender completamente el mensaje profético del cual Yeshua sacó Sus parábolas.
Por la razón que sea, el cristianismo moderno no ve las parábolas que se encuentran en los Evangelios, un depósito de La Enseñanza de Yeshua. Ellos ven un compendio conciso de dichos de los cuales extraer lecciones morales. Sus parábolas se han convertido para muchos, como en el encabezado de púlpito, nada más que un punto conveniente desde donde traer una nueva razón moral. No puede estar más lejos de la verdad.
Las parábolas de Yeshua son el mismo corazón de Su Enseñanza - La Enseñanza que dio a Sus discípulos y que les ordenó pasar a otros. Mateo y Marcos ambos declaran que Yeshua le enseñó a multitudes a lo largo y ancho de Palestina. Ellos coinciden en que El habló abiertamente a esa gente - abiertamente pero en parábolas (Mateo 13:34; Marcos 4:33-34).
Los escritores de los Evangelios también nos dicen que las parábolas de Yeshua necesitaban explicación y que El daba esa explicación solo a Sus discípulos (Mateo 13:36; Marcos 4:34).
En contraste claro con la negligencia que las parábolas reciben hoy, Yeshua las consideraba un autentico tesoro de información. Después de terminar una larga explicación de Sus parábolas, Yeshua les preguntaba a Sus discípulos:
“¿Han entendido ustedes todas estas cosas? Si, respondieron ellos. Y el les dijo: Entonces, todo maestro de la Torah, quien ha sido hecho un discípulo para el Reino de Yaweh, es como el dueño de una casa, que saca de su almacén ambas cosas, nuevas y viejas” (Mateo 13:51-52).
La expectativa de todo rabino en el tiempo de Yeshua, era que sus discípulos no solo aprendieran lo que el les enseñaba, sino que también enseñaran a otros exactamente lo que el les había enseñado. Sin embargo, Yeshua le enseñó a Sus seguidores que no fueran a seguir el patrón establecido por los escribas. Es decir, que no fueran a buscar hacer discípulos para ellos mismos para complacer sus egos.
“Los escribas y fariseos se sientan en la silla de Moisés. Así que cualquier cosa que le digan que (Moisés) dijo, tengan cuidado de hacerla. Pero no guarden sus ordenanzas, ni hagan lo que ellos hacen, porque ellos hablan pero no actúan. Ellos atan cargas tan pesadas a los hombros de la gente, pero no alzan un dedo para ayudar a cargarlas. Todo lo que hacen, lo hacen para ser vistos por otros, pues ellos hacen sus tefilin anchos y sus tzitziyot largos, les fascina los lugares de honor en los banquetes y los mejores sitios en las sinagogas y aman ser saludados con deferencia en las plazas de mercado y ser llamados rabinos. Pero ustedes no deben permitir que la gente los llame rabinos; porque ustedes tienen un Rabino, y todos son hermanos entre si” (Mateo 23:2-8
“PABLO SE DIO CUENTA QUE LA ENSEÑANZA SERÍA IRREVERSIBLEMENTE CONTAMINADA”
Un poco antes que Yeshua ascendiera desde el Monte de los Olivos, instruyo a Sus discípulos a que continuaran Su trabajo “predicando el Evangelio”. El previamente les había delineado en la Gran Comisión, el método exacto que ellos debían seguir para continuar Su Enseñanza. Yeshua esperaba que Sus discípulos continuaran el método maestro/discípulo que El había usado. Ellos debían hacer discípulos, pero no discípulos para ellos mismos, sino discípulos para Yeshua - predicando el Evangelio. Ellos debían enseñar a estos nuevos discípulos las cosas que El les había enseñado, de manera que estos nuevos discípulos a su vez pasaran esta Enseñanza a otros.
El Nuevo Testamento indica que al comienzo la Iglesia Primitiva llevó a cabo el trabajo como Yeshua había instruido. Pero también revela que el proceso ya estaba en serio peligro, aun antes de que murieran los Apóstoles.
LA REVELACIÓN
Yeshua antes de ascender, equipó a los Apóstoles para la labor que les esperaba revelándoles de forma sobrenatural el mensaje del Antiguo Testamento. Lucas revela como Yeshua después de Su resurrección se apareció a algunos de Sus discípulos y:
“… les explicó las cosas que pueden ser encontradas en el Tanaj (Antiguo Testamento) referente a El” (Lucas 24:27b)
Pero la comprensión de los Apóstoles sobre el mensaje del Antiguo Testamento no vino de esta explicación. Fue el resultado del hecho que un tiempo más tarde, Yeshua:
“… les abrió la mente para que pudieran entender el Tanaj (Antiguo Testamento)” (Lucas 24:45)
Después de recibir el complemento del poder del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, los Apóstoles inmediatamente salieron a enseñar el mensaje del Antiguo Testamento que ellos claramente habían comprendido (Hechos 2:14…). Esta comprensión tan clara está en contraste directo con el hecho que antes de la resurrección:
“Ellos no habían llegado a entender que el Tanaj (Antiguo Testamento) enseña que el Mesías tenía que resucitar de entre los muertos” (Juan 20:9)
En el libro de los Hechos, Lucas repetidamente enfatiza lo que para el era el ingrediente esencial en la vida de la recién nacida Congregación. Ese ingrediente era la Enseñanza de los Apóstoles.
“Ellos continuaban llenos de felicidad con la Enseñanza de los Apóstoles, en compañerismo partiendo el pan y en oraciones” (Hechos 2:42)
En estos primeros días de la Iglesia (Congregación), el enfoque de los líderes era claro. Ellos salieron a “hacer discípulos” y a enseñar. Fueron tan eficientes que los líderes religiosos judíos se empezaron a preocupar:
“… muy molestos de que enseñaran al pueblo la verdad de la resurrección de los muertos, y de que ofrecieran a Yeshua como prueba” (Hechos 4:2)
Entonces los líderes religiosos les advirtieron y:
“… les ordenaron que bajo ninguna circunstancia hablaran ni enseñaran en el nombre de Yeshua” (Hechos 4:18b)
Pero después de recibir la orden directa de los mensajeros del Señor quienes los liberaron de la cárcel, regresaron al Templo y “empezaron a enseñar” (Hechos 5:21).
En el libro de los Hechos, Lucas fue cuidadoso en distinguir entre “enseñar” y “predicar” (Hechos 5:42). Ambos, Mateo y el hicieron lo mismo en sus Evangelios (Mateo 4:23; 9:35; 11:1; Lucas 20:1). Ambos entendieron la clara delineación entre estas dos actividades.
El papel del maestro en la Iglesia Primitiva fue de continuar con la tradición de la relación maestro/discípulo. Pero La Enseñanza también proveía la plataforma desde donde los Apóstoles predicaban las Buenas Nuevas de salvación para hacer discípulos. Sin La Enseñanza no podría haber Predicación.
La Enseñanza de los Apóstoles no fue ni más ni menos que la presentación del mensaje escondido en el Antiguo Testamento. Su predicación estaba construida en esa base e incluía el llamado a creer el mensaje de salvación.
La Iglesia retiene en el Nuevo Testamento un pequeño escombro de la Enseñanza original que Yeshua les reveló a Sus Apóstoles. Pero el mensaje no esta completo.
YESHUA TUVO MAS DE DOCE DISCIPULOS
Los eruditos están perdidos para explicar adecuadamente aun unas cuantas afirmaciones de los Apóstoles que Lucas incluye en le libro de los Hechos.
Pero basados en una pequeña migaja de la verdad que Elohim aseguró permanecería disponible, la predicación del Evangelio ha continuado a lo largo de los siglos. Y Dios aun honra la respuesta de esos pocos que responden al llamado al arrepentimiento con un corazón honesto, buscando conocer la verdad de La Enseñanza.
LOS DISCIPULOS
Como todo Rabino de Su tiempo, Yeshua juntó a su alrededor numerosos discípulos a quienes les enseño Su Enseñanza (Doctrina). Pero contrario a la creencia popular, Yeshua tuvo más de doce discípulos. “Los doce” como eran llamado ese pequeño grupo se selectos (Mateo 26:14, 20, 47; Marcos 6:7; 9:35; Lucas 8:1; 9:12), eran solo doce de Sus discípulos a quienes seleccionó para ser Apostolos, un término Griego que significa “uno enviado con un propósito específico” (Marcos 3:13-19; Lucas 6:12-16).
De hecho, los textos bíblicos dicen que Yeshua tenía “una multitud de discípulos” (Lucas 19:37). José de Arimatea fue Su discípulo (Juan 19:38) y posiblemente Nicodemus también (Juan 3:2; 19:39). Fue de entre ciento veinte de esos discípulos (a quienes Pedro llamaba hermanos) que los líderes de la Iglesia Primitiva escogió a uno que reemplazara a Judas como Apóstol, después que este se suicidara.
La Iglesia Primitiva tenía muchas maneras de llamarse: Hermanos (Hechos 1:15), Creyentes (Hechos 5:14), Cristianos (Hechos 11:26), la Iglesia (Hechos 8:1) y aquellos del Camino (Hechos 9:2), para nombrar solo unos cuantos. Pero el más usado es el término Discípulos (Hechos 6:1, 7; 9:10, 25, 26).
El uso de este término remueve cualquier sombra de duda acerca de lo que hacían los líderes de la Iglesia Primitiva. Ellos estaban definitivamente siguiendo el patrón maestro/discípulo como Yeshua les había ordenado. Y de acuerdo a los deseos de Yeshua, los Apóstoles no actuaban según la tradición de los rabinos, “haciendo discípulos” para ellos mismos. Esos nuevos discípulos eran considerados “discípulos del Señor” (Hechos 9:1)
Como los otros Apóstoles, Paulo también enseñó lo que recibió por revelación del Señor Yeshua.
“Además, hermanos, les voy a hacer esto bien claro a ustedes, las Buenas Noticias como yo las proclamo, no son un producto humano, porque ni me fueron enseñadas, ni las recibí de ningún hombre; vinieron por medio de revelación directa del Mesías Yeshua” (Gálatas 1:11-12)
Paulo enfatiza en una carta a los Corintios que el era cuidadoso de enseñar solo lo que había recibido y que su enseñanza era de acuerdo a las Escrituras:
“Ahora, hermanos, debo recordarles de las Buenas Noticias que proclamé a ustedes, y que recibieron, y por las cuales han tomado su decisión, y por lo que están siendo salvos, con tal que permanezcan sujetos fuertemente al mensaje que se les ha proclamado. Porque si no lo hacen, su confianza habrá sido en vano. Porque entre lo primero que les trasmití, fue lo que yo también recibí, y a saber esto: el Mesías murió por nuestros pecados, de acuerdo con el Tanaj que dice: fue sepultado; y resucitó al tercer día, de acuerdo con lo que dice el Tanaj” (1Corintios 15:1-4).
Paulo también animó a la Iglesia Primitiva a aceptar La Enseñanza como se les estaba entregando:
“Por lo tanto, hermanos, permanezcan firmes, y retengan las enseñanzas que nosotros les enseñamos, ya sean de palabra o escritas en una carta” (2Tesalonisenses 2:15)
Paulo repetidamente urge a Timoteo, quien era uno se sus discípulos, a enseñar a otros discípulos lo que el había sido enseñado y evadir a cualquiera que quisiera cambiar La Enseñanza:
“Ordena estas cosas y enseñanzas” (1Timoteo 4:11)
“… Enseña y exhorta a la gente acerca de estas cosas. Si alguno enseña diferente, y no está de acuerdo con los preceptos sólidos de nuestro Adonai Mesías Yeshua, y con la verdad conforma a la piedad, está hinchado con vanidad y no entiende nada. En cambio, tiene un deseo morboso para las controversias y discusiones…” (1Timoteo 6:2b-4ª).
Paulo también encomendó a Timoteo a continuar con la misma tradición maestro/discípulo que había establecido con él.
“Y las cosas que oíste de mí y que fueron secundadas por muchos testigos, estas cosas encarga a los hombres llenos de fe, para que sean competentes en enseñar a otros” (2Timoteo 2:2)
Pablo animó a Tito, otro discípulo, recordándole que la circulación de enseñanza falsa ya existente en la Iglesia, exigía que el líder de cada iglesia local fuera uno que resistiera.
“… Para que por sus sólidas enseñanzas puede exhortar, alentar y rebatir a los que contradicen. Porque hay muchos, especialmente de la circuncisión, que son rebeldes y diluyen la mente de muchos con palabras inútiles y engañosas. Tienen que ser silenciados, porque están trastornando casas enteras enseñando lo que no deben, y haciéndolo por ganancias deshonestas” (Tito 1:9b-119
Como lo vemos en su advertencia a Tito, ya había en los días de Pablo, falsos maestros en la Iglesia quienes estaban enseñando doctrinas propias diseñadas para gratificar sus propios egos.
Pablo se dio cuenta, al final de sus días, que La Enseñanza de Yeshua sería irreversiblemente contaminada por la presencia de individuos en la Iglesia que querían ser reconocidos como rabinos. El le escribo a Timoteo:
“Pues el tiempo está cercano cuando la gente no tendrá paciencia para enseñanza sólida, sino que abastecerán sus pasiones y reunirán para si mismos alrededor de ellos maestros que enseñen lo que sus oídos tengan comezón para oír. Se apartaran de oír la verdad y se volverán a un lado para oír fábulas” (2 Timoteo 4:3-4)
Con el tiempo, la enseñanza de estos falsos maestros (2Pedro 2:1) estaba destinada a mezclarse con La Enseñanza de Yeshua hasta que la confusión oscureció La Verdad. Pablo, advirtió respectivamente a los ancianos de la iglesia de Efeso con relación a lo que pronto sucedería con su pequeño grupo de creyentes.
“Velen por ustedes mismos, y por el rebaño que el Ruja (Espíritu) los ha puesto como dirigentes para pastorear la Asamblea Mesiánica de Yaweh, la cual ganó para Si mismo al costo de la sangre de Su propio Hijo. Yo se que después de mi partida, saldrán lobos salvajes de entre ustedes y no perdonarán al rebaño. Y de entre ustedes mismos se levantaran hombres que enseñarán perversiones de la verdad, para poder arrastrar a los discípulos hacia si mismos” (Hechos 20:28-30)
Pasó exactamente como Pablo había advertido que pasaría. Para el año 95 D.C., justo 62 años después de la crucifixión de Yeshua, San Clemente de Roma escribió una carta a los Corintios porque: “una desavenencia ha brotado en la iglesia de Corinto. Presbíteros asignados por los Apóstoles o sus sucesores inmediatos han sido ilegalmente removidos del cargo. Prevalece un espíritu de insubordinación” (IB Lightfoot, The Apostolic Fathers p.11).
El argumento de Clemente en su carta, era la legitimidad de los presbíteros ya que ellos habían recibido la Palabra de Dios de los Apóstoles:
Los esfuerzos de los líderes legítimos de la Iglesia Primitiva, fallaron en impedir que los impostores adulteraran La Enseñanza de Yeshua. Menos de un siglo después de la muerte del Mesías, importaba poco de quien se recibía la enseñanza. Para el año 200 D.C. ya no era el hecho de pasar La Enseñanza que los Apóstoles habían recibido del más Grande Maestro de todos los tiempos. Los eruditos teólogos de la Iglesia, ya había decidido que ellos podían encontrar esa Enseñanza por ellos mismos; y estaban muy ocupados argumentando sobre la forma correcta de interpretar las Escrituras del Antiguo Testamento. ¡Que poco sabían!
Yeshua nunca pretendió que las Escrituras fueran interpretadas. El trató que fueran explicadas-para ser enseñadas por un discípulo quien había sido enseñado por un discípulo quien había sido enseñado por un discípulo, etc. Pedro lo dijo claramente:
“Primero que todo, entiendan esto: ninguna profecía en las Escrituras es para ser interpretada por un individuo por cuenta propia; pues nunca una profecía ha venido por voluntad humana, por el contrario personas movidas por el Ruja (Espíritu), hablaron el mensaje de Yaweh. Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrán falsos maestros entre ustedes, que encubiertamente introducirán herejías…” (2Pedro 1:20-2:1ª)
Se suponía que la Iglesia fuera nutrida por una continua cadena de Maestros calificados quienes todos enseñarían La Enseñanza de Yeshua. No ha sido así. Esa Enseñanza se perdió dentro de los primeros 100 años.
Donde había solo una Enseñanza, lo que los escritores del Evangelio llaman “Su Enseñanza” (Doctrina) (Mateo 7:28; Marcos 1:22; Lucas 4:32; Juan 18:19) y que Pablo llama “La Enseñanza” (Tito 1:9), ahora cada pastor y persona laica igualmente, fabrican su propia enseñanza. Y ninguno de ellos está de acuerdo con el otro.
No es de sorprenderse. El jefe de ese reino es el padre de mentiras. El mentiroso miente para meter confusión, de manera que la Verdad no puede ser descubierta. Si la confusión reina en el Iglesia hoy, es debido a que el mentiroso ha estado trabajando.
Entonces, ¿dónde están los discípulos de Yeshua? Si lo que ha leído es verdad, estamos al Final de la era, una Iglesia sin esperanza de ser la Iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27) que el Mesías concibió para Si.
Yeshua dijo que Su doctrina tenía una calidad especial que la separaba de la doctrina de los otros rabinos. Esa sola característica logrará lo que Elohim desea en estos últimos días. Yeshua dijo:
“Mis enseñanzas no son de mi propiedad, sino que vienen de Aquel que me envió. Si alguno quiere hacer su voluntad, sabrán si Mis Enseñanzas son de Yaweh o si yo hablo por mi cuenta” (Juan 7:16-17)
El que tenga oído para oír que oiga y ponga atención a lo que el Ruaj (Espíritu) está diciendo.