Un joven recibe una moneda de oro como regalo especial de su padre, quien era un conocedor de monedas. Su padre le dijo que la moneda era extremadamente rara y muy valiosa. Muchos años más tarde, cuando el joven ya era padre, estaba en un show
de monedas y observó una moneda que parecía muy similar a la que su padre le había regalado, pero había ciertas diferencias que le llamaron la atención. Después de investigar, y para su asombro, se dio cuenta que su moneda era una falsificación. Al principio no quería aceptarlo, luego se enfureció, pero eventualmente tuvo que aceptar el hecho de que su falsificación no valía nada. Al final, decidió comprar la moneda verdadera para regalársela a su hijo.
El engaño es como una moneda falsa. En engañador de billetes busca producir billetes que sean esencialmente copias del real. El billete falso ideal sería perfectamente idéntico al artículo genuino. Por el contrario, el falsificador de monedas de metal, se esfuerza por hacer falsificaciones fundamentalmente diferentes del artículo real. Como el lingote de oro, por ejemplo, tiene valor intrínseco atribuido principalmente a su contenido de oro, una falsificación contendría tan poco oro como sea posible. Aunque su apariencia corresponda perfectamente, la falsificación diferenciaría significativamente en tamaño, peso u otra propiedad física. Para identificar una moneda falsa, uno solo necesita compararla con las características conocidas de la moneda genuina.
El espíritu del Anti-mesías opera de manera similar al falsificador de monedas de oro. Es un espíritu sutil, sin embargo seductivo y engañoso – un engaño profundo que lleva a gran pérdida y esclavitud. Teje unos de los más hermosos aspectos del Mensaje de las Buenas Nuevas del Reino Mesiánico junto con mentiras destructivas que desacreditan toda la verdad. Seduce a la humanidad con otro mesías, otro espíritu y otro mensaje, que no son inofensivos, alternativos puntos de vista, sino fundamentalmente diferentes – 100% falsificaciones. 2Corintios 11:4 – “Porque si viene alguno predicando a otro Yahshua que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien los toleráis”. Para identificar un falso mesías, un falso espíritu o un falso mensaje, debemos compararlos con el verdadero Mesías, el verdadero Espíritu y el verdadero Mensaje.
1Corintios 15:1-4, es con frecuencia mencionado como el resumen de las Buenas Nuevas – “que el Mesías murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. A pesar de la claridad de esta afirmación, las masas fallan en reconocer el significado de la frase “conforme a las Escrituras”. Esta es una inequívoca referencia al Tanaj – a la Torah en particular. Sin una profunda reverencia por la Torah y un diligente estudio de ella, no podemos empezar a entender la verdadera esencia del Mesías, del pecado, de Su muerte y del tercer día, por ejemplo.
Hombres malvados que desprecian la Torah, buscan “pervertir las Buenas Nuevas del Mesías” – Gálatas 1:6-12 – y proclaman un mensaje “diferente” que les agrade al oído. Es imposible adherirse a un mesías falso en el corazón, y creer un falso “evangelio” sin rechazar al verdadero Mesías y Su Mensaje concerniente a Su Reino. Por consiguiente, debemos diligentemente buscar en las Escrituras y ser conocedores de la verdad para que podamos reconocer la mentira. Marcos 13:22 – “Porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos” – parece que se requiere discernimiento espiritual. Así que, comparemos algunas características del verdadero Reino Mesiánico con las del Reino falso.
La Constitución del Reino, la verdadera Ley del Reino es la Torah – la amorosa guía e instrucción del Creador – los primeros cinco libros de las Escrituras que contienen 613 mandamientos, los cuales pueden ser tomados como un solo mandamiento unido. La Torah es sobremanera buena – Salmo 119. Por el contrario, la ley falsificada consiste de reglas establecidas por hombres santurrones quienes han eliminado la Torah y la han reemplazado por una “nueva y mejorada ley” que es compatible con la “gracia” falsa por medio de la cual ellos ganan la entrada el reino. Como según ellos no están “bajo la ley”, son guiados por el “espíritu”, el cual de hecho, es otro “espíritu” que no tiene respeto por la Torah. La Escritura nos advierte que: “El que aparta su oído para no oír la Torah, su oración también es abominable” – Proverbios 28:9. A aquellos que rechazan las Buenas Nuevas de la Torah, el Mesías les dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, violadores de la Torah” – Mateo 7:23 y Salmo 6:8 – “Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad”. Hacer iniquidad es pecar y pecar es violar la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah” – 1Juan 3:4.
El Líder del Reino, el Verdadero Mesías, es la eterna Torah revelada en la carne – el Hijo de Adán, el Hijo de Elohim – Yahshua – cuyo nombre eterno en Hebreo es deletreado YOD-HEH-VAV-HEH, HASHEM. Mientras que el falso mesías ofrece una falsa “gracia” que es siempre presentada en estricto contraste y oposición a “obras” o “ley” – especialmente “ley judía”. Su característica más distintiva, por medio de la cual podemos distinguirlo del verdadero Mesías, es su anarquía, su oposición a la Torah. Daniel 7:25; 2Tesalonicenses 2:7-9. Sus creyentes profesan arrepentirse de sus pecados pero no definen pecado como trasgresión de la Torah ni dejan de transgredirla. Se cree que el falso mesías abolió la Torah en una cruz romana y ahora ofrece una salvación falsa que lo hace a uno libre de la Torah si lo acepta solo por fe. Sus seguidores creen que su muerte y resurrección terminó con la vieja dispensación de la ley y condujo a una nueva dispensación de gracia.
Los fieles siervos del Reino, verdaderos siervos de HASHEM son miembros de la comunidad de observantes de la Torah, la congregación de Israel que ha entrado en un pacto renovado con HASHEM, el cual es su eterna Torah. Estos son aquellos de los que testificó Juan cuando dijo: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la Victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Elohim. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Elohim, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Elohim Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los Santos” – Apocalipsis 15:2-3. Son aquellos de los que habló Daniel cuando oro: “Ahora, Señor, Elohim grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos” – Daniel 9:4. Los siervos falsos por el contrario, sirven al mesías anti-Torah, de esa manera se han vuelto esclavos de transgredir la Torah, lo cual es pecado. Se llaman cristianos, pero no hay base Escritural para una iglesia, o para el cristianismo – Yahshua fue bien claro: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” – Mateo 15:24.
Cuidado con el faso mesías
“Hashem volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando obedecieres a la voz de Hashem tu Elohim, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Hashem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos… porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Hashem tu Elohim, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Hashem tu Elohim te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis” – Deuteronomio 30:9b-11 y 14-18ª.